SOBRE GASTRONOMIA NOTA DEL DIARIO DEL 2.012
COMIDA
La gastronomía es parte de la identidad manabita
Jueves 07 Junio 2012 | 00:00
En el campo dicen, principalmente las mujeres, que "el fogón es el motor que mueve la casa", porque todo se hace más fácil cuando se come bien.
La promotora cultural, Celia López, quien ha recorrido toda la provincia y saboreado la exquisita y auténtica comida criolla, sostiene que en cantones como Junín, Rocafuerte y en la ciudad de Calceta aún se mantiene la tradición de cocinar en fogón.
Eumeny Álava, académico y promotor de la cultura manabita, señala que la comida es parte de la identidad manabita. "Nuestra cocina es reconocida a nivel nacional. Hay lugares del país donde sólo poner el rótulo comida manabita, aunque el dueño no sea manabita y no tenga sazón manabita, ese lugar atrae a mucha gente porque se intuye que lo que ahí se prepara es sabroso, diverso y nutritivo. Decir manabita es como una patente", sostiene.
A Manabí se la conoce como la tierra del viche y la salprieta, y explica Álava que "según los estudiosos de la lengua vernácula todos las comidas con terminaciones en iche, como corviche, troliche, ceviche, son propias de Manabí".
López sostiene que ha visto que todavía en la mañana es infaltable en el desayuno la taza de café "es como el motor que los impulsa en el trabajo", sostiene; sin embargo lamenta que ya no sea el café pasado el que se consuma, como se lo hacía antes. "Ahora se consume el café soluble, y es una pena".
Transmisión de Noticiero Informar desde Portoviejo ( Archivos)
COMENTARIOS
Etiquetas:
JUNIOMESDELMANABITISMO,
MANABI,
TRANSMICIONESTV
Casa de la Cultura,Cultura, gestión cultural,Portoviejo
Entre agosto y octubre, se vivieron eventos culturales novedosos en Manabí, bien traídos para refrescar la memoria y para pensar en serio la gestión cultural y el futuro de esta para el país, en el oscuro tema del Código Orgánico de Cultura y Patrimonio donde peligran las Casa de la Cultura matriz y sus núcleos.
La Casa de la Cultura Ecuatoriana Núcleo de Manabí Eloy Alfaro, realizó el Primer Simposio de Literatura Manabita, evento que revivió la actividad cultural de la provincia junto a otros eventos casi simultáneos: la primera edición del Festival Internacional de Poesía Manta Mar de Letras, con subsedes en Calceta y Santa Ana, organizado por la Universidad Laica Eloy Alfaro y el tercer Encuentro Internacional de Poetas del Centro Cívico de Ciudad Alfaro, en Montecristi. Como vemos Eloy Alfaro da para todo, tres estamentos con su mismo nombre tan distanciados por los mismos egos. Señores y señoras, deberían dedicarse a hacer sus cosas en el estricto sentido de su concepto. Festivales sin festividades, eventos sin eventualidades, recitales sin recitaciones, simposios sin poses. Alfaro se los agradecería de todo corazón.
También se le ha dado un enfoque académico a los eventos culturales, mucho cuidado, lo académico es elitista, la cultura, holística, cuando se mezclan corren peligro las minorías. Los nuevos artistas manabitas pueden en este momento estar lustrando botas, pintando un graffiti o preparándose para el concierto de rock de esta noche. Están dentro de la minoría sin encontrar espacios para desarrollarse.
Por otro lado, lejos de la institucionalidad, Portoviejo ha visto nacer al Club Cultural La Caleta, un grupo de activistas culturales jóvenes, que le apuestan a una ciudad que no encuentra espacios para disfrutar de cine independiente, conciertos, recitales poéticos, exposiciones fotográficas y de artes plásticas.
Pero ustedes dirán que la Casa de la Cultura ofrece lo mismo, yo les digo que sí, ofrece conciertos, recitales poéticos, exposiciones fotográficas y de artes plásticas, claro, entre condecoraciones y otorgamiento de títulos masivos, al punto de que el público no distingue cuál es el evento principal de la velada y cuál es el intermedio. Me a tocado en un mismo acto, dar un recital y asistir a la condecoración de mi vecino.
Lo que se hace en La Caleta, que funciona en el antiguo Annys Club, es una lección para las instituciones que hacen gestión cultural, dan al público lo que ofrecen, sin más ni menos. En octubre manejaron una agenda variada, lograron una concurrencia de más de 300 personas. Están generando público, esto aporta muchísimo a Portoviejo en la construcción de una identidad. Quienes hacen este Club Cultural deben darse cuenta de aquello, tienen una responsabilidad inmensa con la ciudad y mucho que aprender.
Nosotros, los consumidores de cultura, también tenemos que aprender, desaprendiendo primero, modelos de ‘gestión cultural’ que a pretexto de ser solemnes y populares, son repetitivos y cansones.
http://ernestointriago.wordpress.com/2014/11/17/la-gestion-cultural/
Criado por abuelas o madres ecuatorianas? que hermoso!
Aprendiste sobre la triste realidad de la pobreza y la hambruna del mundo.
Cada vez que mostraste desagrado por la comida de mamá, ella te recordaba que “hay tantos niños en el mundo que no tienen que comer y tú aquí de melindroso”. Entonces sentías mucha pena por aquellos niños, y hacías un esfuerzo por tragar la sopa de legumbres con harta cantidad de col o coliflor. Lo cierto es que muchas veces también te sentías agradecido porque mamá te mimaba con tu comida favorita.
Eres un experto en manejo y resolución de conflictos.
La mejor manera de resolver la pelea con tus hermanos fue teniendo a mamá como mediadora. “No me importa quien empezó, la pelea se termina AHORA”. Y en efecto, así era.
Entendiste cuál es la razón por la que te pusieron dos nombres.
Si siempre te preguntaste “¿por qué tengo dos nombres?”, la respuesta es: porque solo de esa manera puedes identificar que definitivamente mamá está bravísima. Cuando te llama por tus dos nombres -¡Lorena Fernanda! ¡José Andrés!- es momento de empezar a rezar.
Nunca entras a un lugar sin saludar.
Si alguna vez osaste entrar corriendo a la casa de la tía sin decir nada, derechito a la habitación de los primos para ir a jugar, fue mamá quien -con la misma viada- te hizo regresar y saludar a cada una de las personas presentes. Y de a BESO.
Aprendiste que para llorar necesitas una razón de peso.
Las mamás podrán ser “morelias” pero cuando alguna vez lloraste porque se te cayó el helado o se rompió un juguete, mamá te enseñó que no todo merece nuestras lágrimas. La enseñanza se resume en “cuando me muera… ahí llora”.
Ni hablar de los caprichos o de no hacer caso. Intentaste llorar porque no te compraron algo o porque te caiste del árbol, pero un “encima te he de dar, para que llores por algo” bastó para tragarse las lágrimas y darse cuenta de que no es el fin del mundo.
No le tienes miedo a nada.
Todos alguna vez en la vida fuimos curados del “espanto” o del “mal de ojo”: te colocaron de bebé la pulserita roja en la muñeca; te hicieron una limpia; te pasaron el huevo, te soplaron trago; o dormiste con una rama de ruda bajo la almohada.
Y cuando en las noches tenías pesadillas o la oscuridad te asustaba, la cama y los brazos de mamá eran el mejor refugio; dormir con ella fue siempre la mejor terapia contra el miedo.
Aprendiste que nada se destruye, solo se transforma.
La palabra “desperdicio” no existe en el léxico materno: todo aquello que pueda ser salvado o reparado, jamás será desechado. Aquella comida que sobró del día anterior es hoy un delicioso arroz relleno o una crema de verduras.
Ni hablar de todos los trucos de magia que puede hacer con tan solo una aguja e hilo: ella desaparece huecos, reduce tamaños de ropa, convierte ese vestido viejo de la abuela en uno nuevo y moderno justo a tu medida.
Entendiste que Jesús aprendió de su madre a multiplicar los panes.
La mamá ecuatoriana se puede enojar si uno cae con amigos a comer sin haber avisado antes; pero a la final no se hace problema ya que donde comen dos, comen tres, o cuatro. De alguna manera milagrosa todos tienen comida y terminan satisfechos con las delicias de mamá.
Te diste cuenta de que tu casa era una especie de farmacia alternativa.
Siempre hay una combinación de hierbas para cada mal y solo mamá sabe cuál es cual. La telita de la cáscara del huevo para cerrar heridas; la moneda de 50 centavos para los chibolos; el mentol en espalda y pecho para curar esa terrible tos; el candado expuesto al sereno por una noche para el orzuelo; compresas en puntas para la fiebre; las aguas de remedios de mil hierbas e ingredientes que nunca supiste enumerar ni identificar. Todo había que tomar sin respirar y aceptar sin chistar.
Descubriste que no existe saborizante que pueda ocultar el sabor del aceite de hígado de bacalao.
Las mamás ecuatorianas están convencidas de que el aceite de hígado de bacalao es “lo que todo niño necesita para crecer fuerte y sano por su alto contenido de vitaminas y minerales”.
Para tratar de que te lo tomes sin que te des cuenta, mamá compraba la versión saborizada a naranja, frutas tropicales o cereza. Pero tú… tú descubrías el sabor inconfundible del pescado cada vez. No había lugar a chistar, pero mamá te preparaba ese batido que tanto te gustaba para amortiguar la experiencia desagradable y traumática.
Sabes que cada cosa tiene su lugar, o básicamente deja de existir.
“Cosa que encuentre en el piso, cosa que boto a la basura”. Así que creciste con el eterno miedo de que si después de jugar no colocabas tus juguetes en su lugar, un día no los encontrarías más.
Tus mejores recuerdos incluyen comida rica en carbohidratos, receta de la abuela.
Mamá siempre tuvo una receta para cada ocasión. Ella sabe qué necesitamos cuando estamos enfermos, ya sea una muy ligera sopa de fideo con papas o una sopa de cabello de ángel. Bien decían las abuelitas que “enfermo que come, no muere”. También nos enseñó que un ceviche o un encebollado es lo mejor para el chuchaqui. O que para una tarde fría nada mejor que un chocolate caliente con queso. Para empezar el día con una gran sonrisa, café con bolón es la fórmula.
Las mamás saben cómo endulzar la vida: las cocadas, los higos con queso y el muy nutritivo chapo llegan en el momento justo. Ni hablar de las delicias que se pasan de generación en generación para deleitarnos en las festividades, como la colada morada con guaguas de pan en finados y la fanesca en semana santa.
Al final, todas estas recetas son “el secreto” de que un hijo crezca sano, colorado y buen mozo. Y para ti, “barriga llena, corazón contento” es una verdad absoluta.
Has aceptado que mamá es clarividente, siempre “te lo había dicho” y “solo vas a entender las cosas con el tiempo”.
Mamá siempre supo lo que te iba a pasar: “te vas a caer”, “te va a doler”, “te vas a quemar”, “te va a picar”, “luego has de estar llorando”. Y te cansaste de escuchar “te lo dije” y “cuando tengas hijos te has de acordar de mí, solo ahí has de entender”.
Al final, no necesitas entenderlo todo, solo que mamá quiere siempre lo mejor para ti… la belleza y la edad serán relativas, ya que siempre serás un bebé y el ser más hermoso sobre la faz de la tierra. De hecho, cada vez que pueda te lo dirá a ti y a todas las personas a su alrededor.
Y tú, aunque ya tengas canas, te referirás a ella como “mi mamita”.
El encanto portovejense
Fuente :http://micamanabita.wordpress.com/2014/09/10/the-charm-of-portoviejo-el-encanto-portovejense/
En sólo 120 días, me voy a casar. (!!!) Mi familia, mi-Finlandesa-Noruega, rubia, con ojos azules, familia llegará al hemisferio sur, a un lugar donde nunca han estado, justo a tiempo para verme oficialmente y felizmente hacerme ecuatoriana y quedarme aquí, tal vez para toda la vida. Hay tantas cosas que me gustaría que sepan de mi nuevo hogar, Portoviejo.
Algunos datos: Portoviejo es la capital de la provincia de Manabí. Hay alrededor de 300.000 residentes de la ciudad y y en los alrededores. Ha tenido un período de alcaldes corruptos (que por suerte se ha terminado – la gente ya había soportado suficiente) que ha causado algunos problemas en la infraestructura de la ciudad, pero nada que no se puede resolver – y, de hecho, muchos problemas se están resolviendo actualmente.
Ya que soy de Norteamérica y he vivido en la capital progresista, Quito, durante un año y medio, la gente a menudo se sorprenden cuando se enteren de que me he venido por aquí. Portoviejo es más pequeño, más rural y menos bulliciosa que cualquiera de las grandes ciudades: Quito, Guayaquil, Cuenca, etc. Y eso es precisamente lo que más me gusta! Mucha gente en el Ecuador tienen familiares que se han ido a EEUU a trabajar y cuando se enteran de que he venido aquí a vivir, siempre tienen un montón de preguntas! Conversaciones típicas en los taxis y en las farmacias y las colas del Supermaxi incluyen cosas así:
Usted tiene ojos hermosos. De dónde es? ¿Está aquí de intercambio? (Durante mi tiempo en el Ecuador me han convencido de que tengo la cara de una joven de 17 años de edad) ¿vive y trabaja aquí ?! Guau! Allí viene el: ¿qué hace? ¿Qué le parece el Ecuador? y los hombres? Está casada? Maneja muy bien el español, ¿dónde aprendió? Cuántos años tiene? Estoy tan contento de que le guste mi país.
Cuando la gente bromea sobre nuestro querido Portoviejo, y hablan de esas comodidades que tal vez le faltan en comparación con las ciudades más grandes, siempre les digo que Portoviejo lo compensa en encanto. Y el encanto único de Portoviejo se compone principalmente de tres cosas: la gente, la comida, y la playa.
La gente: En ningún otro lugar en el Ecuador se puede encontrar a gente tan cálida y hospitalaria. Cuando visité Portoviejo por primera vez, nuevos amigos (y no me imaginaba–mi futuro esposo!) organizaron una parrillada de noche en la playa y cantamos, tocamos la guitarra, y comimos carne, chanco, camarones y plátano asado. Otros amigos me han ofrecido ayuda sin reservas – y me han llevado alrededor del centro de la ciudad e
incluso a Manta, a una hora en carro, sólo para retirar la documentación para mi Visa. La familia de mi novio organizó una hermosa fiesta de cumpleaños para mí y me asombraron con comida y regalos, cuando sólo tenía aquí un mes. En mi parroquia y sitios de trabajo, las personas toman un interés activo en mí y quieren saber cómo estoy, me ofrecen sus casas, y me recuerdan que tengo familia aquí también. Aquí apenas llegas y de repente te encuentras en familia.
La playa: La belleza natural de Portoviejo es
otro gran atractivo. A las afueras de la ciudad se pueden encontrar hectáreas y hectáreas de campos de arroz vibrantes y verdes, palmeras, tierra agrícola montañoso y si sigues el camino unos minutos más – la playa.Crucita ha sido uno de mis favoritos desde que vivía en Quito y sólo
llegaba a Portoviejo para visitar los fines de semana. Era tan agradable tomar el sol y sentarme en la arena después de vivir y trabajar en la fría, caótica ciudad! Se puede disfrutar de un jugo de coco fresco directamente de la propia fruta y también comprar mangos recién picados con sal entre otras cosas que tienen los vendedores en la playa.
Además de la playa, Portoviejo tiene un jardín botánico precioso, que ahora es gratis para el público y gestionado por el departamento de agricultura de la universidad local. Es uno de mis lugares favoritos para una caminata en la tarde el domingo.
Por todas estas cosas y muchas más, estoy tan feliz que me haré portovejense. Esta ciudad, con sus fortalezas y debilidades, la belleza y el abandono, me desafía y me inspira. Aquí hay una foto que tomé cuando un amigo me llevó por toda la ciudad en helicóptero! Un día lindo y soleado en mi Portoviejo!
Suscribirse a:
Entradas (Atom)

