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MACHALILLA SAN PEDRO Y SAN PABLO




Con una procesión en el mar, se celebró en la parroquia Machalilla del cantón Puerto López, el sexto aniversario de la Declaratoria de las Fiestas de San Pedro y San Pablo, como Patrimonio Inmaterial del Ecuador.

Cientos de personas se congregaron para participar del recorrido en el mar, subiendo a pequeñas fibras, para luego llegar a las embarcaciones pesqueras, donde se recibió a los apóstoles, acompañados de Bandas de Pueblo y mucho colorido.







Alrededor de 12 embarcaciones se engalanaron para esta celebración, en señal de agradecimiento a los Santos por los favores recibidos y la buena pesca. “Nos preparamos año a año para estos cuatro días continuos de celebración. Es una fiesta grande e importante para nuestro pueblo lleno de fe”, manifestó Mercy Tomalá, integrante del Comité de Gestión y preservación del Patrimonio Cultural Inmaterial de Machalilla.

Se celebró también el Día del Pescador, con la entrega de reconocimientos a los armadores pesqueros, por su trabajo constante y dedicación en la pesca. No podía faltar la elección del Barco Mejor Engalanado, título que obtuvo la embarcación “Los 4 Hermanos”, y en segundo lugar la embarcación “Maryam”.


“La celebración de los Santos Apóstoles es valorada y reconocida por la comunidad no sólo de Machalilla sino también en  diferentes localidades de Manabí como parte de su identidad y sentido de pertenencia”, manifestó Alberto Paz Director Regional del INPC quien estuvo presente en la apertura de estas fiestas el 27 de junio en Machalilla.

Declaratoria

El Instituto Nacional de Patrimonio Cultural, a través del área de Investigación Histórica y Patrimonio Cultural Inmaterial, en reconocimiento a los diversos procesos interculturales, que se han desarrollado en el País, a lo largo de las épocas prehispánicas, colonial y republicana, levantó un expediente en la parroquia Machalilla del cantón Puerto López, que derivó en la Declaratoria como Patrimonio Inmaterial del Ecuador, a la Fiesta de San Pedro y San Pablo, mediante resolución N.008 del 28 de junio de 2007.

Esta declaratoria, incluye a todos los sectores donde se celebra la manifestación y que son: Picoazá, Crucita, Los Arenales, Las Gilces, parroquia San Pablo en Portoviejo, Jaramijó, Manta, Montecristi, San Jacinto, San Clemente,  entre otros sectores de la geografía manabita.

Comunicación Social INPC. Regional 4 Manabí.

LA HOSPITALIDAD MANABITA Publicado 15 de Junio del 2013

LA HOSPITALIDAD ES SINÓNIMO DE MANABITA
Tradición

LA HOSPITALIDAD ES SINÓNIMO DE MANABITA

Sábado 15 Junio 2013 | 00:00
"Venga, siéntese por aquí. ¿Desea agüita, juguito o algo de comer? Esta es su casa". Seguramente esas palabras le suenan familiares a quienes han visitado Manabí, o tienen la suerte de vivir en esta provincia.
"Cuando alguien llega a la casa hay que atenderlo con todas las de ley", dice Celia López, gestora cultural.
Para ella, la amabilidad y hospitalidad del manabita, es parte de su identidad y es algo intrínseco a su cultura.
Y es justamente esta característica la que "la tiene enamorada de su tierra".
López ha recorrido casi toda la provincia, y puede dar fe de que en cada rincón hay una sonrisa, un saludo o un apretón de manos que  hacen sentir a cada visitante como en su casa.
"El manabita aunque no te conozca siempre te recibe con un 'buenos días', o te saluda con la mano a lo lejos desde una ventana", comentó.
Y es justamente la hospitalidad del manabita, lo que inspiró a López a la creación de Café Toquilla hace 6 años, un lugar de encuentrodonde se reúnen amantes de la cultura "donde se puede tener un pedacito de Manabí".
Ella se ha encargado de ataviar el lugar con adornos y objetos típidos de la campiña manabita, para quien visite este lugar, ·pueda tener un poco de cada cantón.
"Aquí no falta el café pasado", dice López, pues cree que esta bebida es integradora y tipifíca en cierta medida el calor que produce la hospitalidad de quienes nacen en Manabí.
 
 zonas. Para López, cuando de hospitalidad se trata, no hay diferencias entre las personas que vivien en zonas urbanas, o rurales de la provincia.
José Arteaga, miembro de la Academia Nacional de Historia y la Corporación Nacional de Genealogía, está de acuerdo con López.
El historiador menciona que la amabilidad es la misma en todos lados.
Destaca como un manabita hospitalario al poeta Vicente Amador Flor, a quien conoció hace muchos años.
 
 historia. Arteaga menciona que la hospitalidad del manabita es parte de la historia de esta provincia, y un legado que se transmite de generación en generación.
Destaca a la mujer manabita como ente transmisor de estos valores.
"Las mujeres son hogareñas, desde al infancia educan a sus hijos para que sean personas amables y educadas", comentó.
Mencionó que a pesar que Manabí se esté globalizando, la amabilidad es algo que no desaparecerá porque es parte de una cultura que se ha forjado durante siglos en esta tierra.

HOMENAJE AL BURRO




 EN EL MES DEL MANABITISMO..MI HOMENAJE A LOS ANIMALES DE CARGA ESPECIALMENTE AL OLVIDADO BURRO POR SU INNEGABLE VALOR EN LOS USOS ANCESTRALES
Este fin de semana, mientras viajábamos a Calceta nos encontramos a don José Navarrete Loor, montado en su viejo burro que conserva por más 25 años, apuraba el paso para llegar hasta la finca, donde lo esperaban sus vacas. El lento ritmo de su fiel compañero, nos permitió acercarnos porque sabíamos que detrás de los años que delataban las canas y las encalladas manos de don José, así como las desgastadas pezuñas del asno, había una historia que teníamos que conocer y fue precisamente lo que me inspiró para este homenaje y algunas reflexiones necesarias sobre el innegable valor de este animal de carga, por el gran aporte al desarrollo de los pueblos de Manabí.

 De muchos caminos recorridos y otros tantos por recorrer, el burro no es solo el animal de carga que hizo más llevaderas las extensas jornadas campesinas, desde llevar agua en barriles por largos trayectos, cargar leña y el producto de las cosechas de café, arroz, maíz y cacao, hasta darle en cruce con la yegua, herederos más grandes, briosos y resistentes, los mulares.
Su longevidad, vivacidad y energía son solo unas de las cuantas características de este noble animal, cuyos cuidados siempre fueron bastante rudimentarios a diferencia de los caballos, que por lo regular los mantienen estabulados. Amarrados a un tronco o estaca, ven pasar los años de donde solo se les sacaba para trabajar. Para don José Navarrete, en cambio; es un animal muy especial. Cuenta que su burro le dio al menos 20 mulares a lo largo de estos años y eso le dejó además de ganancias, la enseñanza de la gratitud con un animal tan noble como su burro, al que dijo, terminará sus días acompañándolo, porque regalarlo o venderlo sería una falta de humanidad y lealtad para con su compañero. 




 l burro siempre fue un animal que se adaptó con facilidad a las condiciones climáticas más difíciles y a pesar de su frágil apariencia, es un animal muy rústico que soporta perfectamente las privaciones y las duras condiciones áridas e inhóspitas como cerros, montañas, inviernos y mucho trabajo.
Este animalito que ha sido parte de la identidad de los pueblos costeros, poco a poco está quedando en el olvido a pesar de que por varios años fue considerado como fuente del desarrollo económico de muchas localidades y pueblos, pues el burro fue antes del mular, el medio de transporte de carga más seguro y barato.
Según algunas investigaciones encontradas en la red, la relación del burro y el hombre empezó hace más o menos 7.000 años, época de las primeras representaciones en piedra de ambos juntos y durante siglos realizó todo tipo de pesados trabajos, especialmente agrícolas.






El manejo reproductivo es bastante sencillo y no existen ni paradas de garañones ni inseminación, de modo que las cubriciones de las hembras se hacen por monta natural y seleccionando a los machos de forma oral, mediante el boca a boca entre quienes se dedican a la cría de estos. De hecho en Manabí se mantiene vigente en la zona rural donde todavía no llegan las carreteras permanentes. El burro se alimenta de una variedad de subproductos agrícolas, como la hoja de maíz, la cáscara de plátano, pasto, polvillo de arroz, caña de azúcar, entre otros.

MES DEL MANABITISMO

Jorge Albán Delgado

¡junio mes del manabitismo!Jorge Albán Delgado Jorge Albán Delgado

Miércoles 11 Junio 2014 |
N uestra historia recoge acontecimientos que constituyeron hitos que dieron gloria y progreso a nuestra provincia y país, una de las fechas más emblemáticas en nuestra querida ciudad de Jipijapa es el 17 de junio de 1745 natalicio de Don Manuel Inocencio Parrales y Guale, Cacique y Gobernador de Jipijapa, luchador y propulsor de la defensa y libertad de su gente en la era colonial plasmando en realidad las llamas emancipadoras de nuestra patria.
A estas fechas memorables recordamos también el 25 de junio de 1842, Natalicio del Viejo Luchador General Eloy Alfaro Delgado; 5 de junio de 1864,  día de la proclama alfarista en Colorado de Montecristi; 5 de junio de 1895,  triunfo de la revolución liberal que llevó al poder al General Eloy Alfaro Delgado; 25 de junio de 1908, inauguración del ferrocarril Quito - Guayaquil construido - en el Gobierno del General Eloy Alfaro Delgado; 25 de junio de 1954, creación de nuestra gloriosa Universidad Técnica de Manabí; 25 de junio de 1824 creación de nuestra provincia de Manabí.
Por estas fechas memorables a la que hago referencia, la provincia de Manabí ha declarado el mes de junio el “Mes del manabitismo” y porque Manabí alcanza su máxima expresión de grandeza. En estas fechas recordamos que el General Eloy Alfaro Delgado buscó la patria y la encontró. En el año 1895 el pueblo del hermano cantón Chone lo proclamó Jefe Supremo de la República el 5 de mayo; su búsqueda tardó 31 años entre alfaradas y montoneras, con su triunfo y derrotas.
Nuestro profundo homenaje al General Eloy Alfaro Delgado, nuestro trabajo diario continuado enarbolando la antorcha de la luz, abrazando esperanza; y su legado ha quedado en cada uno de los manabitas, porque su glorioso pensamiento de hombre superior sigue iluminando nuestra provincia y país, como también los derechos humanos que fueron vulnerados por los poderes de la partidocracia de ese entonces. Vamos juntos a encontrarnos con los ideales de democracia y libertad; Montecristi, cuna del Viejo Luchador, viste de blanco para celebrar el día del Liberalismo y que sirvió de ejemplo a generaciones.

LEYENDA DE CEIBO








"DICEN QUE AL HACER DIOS A LOS CEIBOS COMO FRONDOSOS ÁRBOLES CON FRUTOS BENDITOS, EL DIABLO TUVO MUCHAS IRAS Y LOS PUSO AL REVÉS.. EN ESA GUERRA ETERNA DEL BIEN Y EL MAL DIOS HIZO QUE A SUS RAÍCES LES CREZCAN HOJAS, FLORES Y HASTA UNA ESPECIE DE ALGODÓN, Y POR ESO, AQUELLOS QUE CRECIMOS CON ELLOS AMAMOS A ÉSTE ÁRBOL QUE NOS RECUERDA QUE EN LA CREACIÓN HAY UN LADO VIDA, Y HAY EL LADO MUERTE.."

CAMBIO Y PERMANENCIA EN EL AMORFINO COSTEÑO

CAMBIO Y PERMANENCIA EN EL AMORFINO COSTEÑO 

Sensible a los cambios producidos por el medio natural, socioeconómico y cultural, la variante de la copla conocida como “amorfino”, nace, seguramente, en el siglo XVII, cuando en las llanuras y montañas bajas del Litoral, en lo que actualmente es Ecuador, se establecen los primeros pueblos mestizos.

Ángel Emilio Hildalgo, Historiador
“Amor fino” y “amor cortés” son sinónimos, pues, proceden del mismo tronco. En el mapa lingüístico y árbol genealógico de la poesía montubia, aparecen España, Italia y Francia (Provenza); la copla, el romance y la canción. Por lo tanto, el origen del verso y canto montubio es románico y medieval.

Sensible a los cambios producidos por el medio natural, socioeconómico y cultural, la variante de la copla conocida como “amorfino”, nace, seguramente, en el siglo XVII, cuando en las llanuras y montañas bajas del Litoral, en lo que actualmente es Ecuador, se establecen los primeros pueblos mestizos, con la presencia de españoles, indios y negros, en torno a un modelo primario de plantación agro-mercantil (tabaco, cacao, caña de azúcar).

Digo “se crea” y no “llega”, porque si bien la copla -como se ha dicho- es “viajera”, inmediatamente obtiene “carta de naturalización” en todos los lugares donde se asienta: Cuba, Santo Domingo, Panamá, Tierra Firme, Nueva Granada, Perú, etc. Los españoles portan el fuego creador del verso, acompañados de guitarra y vihuela; pero, en América, la palabra y la melodía se criollizan, la música alcanza timbres especiales, y se introducen nuevos tonos, acentos y giros.

Una segunda peculiaridad del amorfino es su carácter festivo. Es el triunfo de la vitalidad.

Tiene la capacidad de cambiar, transmutarse y adecuarse a las nuevas realidades.

Esta nueva copla recibe el nombre de “amor fino”, en reminiscencia a su linaje provenzal. Solo que ahora, la amada no está encerrada en feudos ni castillos; sino, en el corazón del llano y la manigua. El amorfino surge así, como un producto lingüístico y cultural creado y resignificado por españoles, mestizos, negros, mulatos e indígenas ladinos. Es desde la perspectiva de los estudios folclóricos, una “creación colectiva” en permanente transformación. Hasta hoy, los montubios continúan modificando las temáticas y la piel del texto tradicional, aunque la estructura formal de las estrofas y los parámetros métricos y rítmicos, permanecen inalterables.

La variedad de tópicos referidos en los amorfinos nos indican que es una forma maleable, proclive al cambio a través del tiempo. La percepción del tiempo que pasó se nos revela por la puesta en vigencia de nuevos modos de pensar, así como, por nuevas condiciones materiales de existencia, en las que el montubio interviene como un actor histórico-social, sujeto a cambios.

Por ejemplo, si comparamos los amorfinos recogidos por Wilman Ordóñez Iturralde en la Biblioteca Rolando de Guayaquil, correspondientes a las dos primeras décadas del siglo XX, con los actuales observaremos claramente cómo se introducen, en estos últimos, nuevas valoraciones, cambios de percepción e incluso prejuicios, motivados por el desarrollo expansivo del capitalismo industrial e incluso, por los primeros efectos de la globalización.

Una de las principales características del amorfino, contrario a lo que suele creerse, es su capacidad de poder cambiar, transmutarse y adecuarse a las nuevas realidades históricas, que inciden en el carácter de los registros, temas y tópicos que resultan comunes para quienes los escuchan, en un momento histórico determinado. En el amorfino de “embono” existe una fórmula que ejemplifica esa condición de variabilidad histórica: “Las muchachas de este tiempo”, “las mujeres de hoy en día”, etc.; es decir, se reconoce la posibilidad del cambio social, sobre todo, a nivel de prácticas y mentalidades:

Las muchachas de este tiempo
Son como el alacrán
Cuando se ven grandecitas
Alzan el rabo y se van.

Una segunda peculiaridad del amorfino es su carácter festivo. Desde su ascendente románico provenzal -el amor cortés-, el amorfino representa el triunfo de la vitalidad sensual y el encuentro amoroso, en el escenario de la cotidianidad. El canto de los trovadores es el relato de una aventura tunante, en medio de dificultades, por alcanzar la libertad amorosa; también es la búsqueda consciente de la individualidad, mediante la manifestación expresa del deseo. Por eso, para el trovador, el amor correspondido es como el trofeo del atleta olímpico: motivo de gesta y celebración. También, posibilidad de trascender, a través de la libertad amorosa, en la práctica del “loco amor”.

El tercer rasgo distintivo tiene que ver con el registro oral. La oralidad es el medio que posibilita la acción comunicativa en las sociedades tradicionales. El amorfino, por su carácter testimonial, es la crónica que expresa, a diario, los sucesos que impactan en la vida de los montubios. Por sus amplias posibilidades expresivas, la poesía oral se convierte en una obra abierta en sí misma: su existencia no depende de la codificación escrita, por lo tanto es una obra inconclusa, nunca terminada, en permanente construcción, creación, reinvención y actualización colectiva.
(Fragmento del ensayo “Erotismo y transgresión en la poesía montubia”, de Ángel Emilio Hidalgo, incluido en el libro “Amorfino. Canto mayor del montubio”, de Wilman Ordóñez Iturralde).

Fuente: http://www.telegrafo.com.ec/noticias/guayaquil/item/cambio-y-permanencia-en-el-amorfino-costeno.html

LA MANGA DEL CURA ES MANABITA





"Lo que hoy es La Manga del Cura, en la pequeña meseta que divide las aguas que caen al río Peripa y posterior al río Daule, debe su nombre al párroco de Calceta, Dr. Luís María Pinto, que la exploró, desde 1928 y en la decada del treinta, acompañado de algunos calcetenses, con la idea de trazar un camio más corto para ir a Quito.Como el Dr. Pinto era de Comunidad Salesiana dió a esta tierra el nombre de Don Bosco, pero los manabitas olvidaron pronto ese nombre para llamarle La Manga del Cura, con que hoy se la conoce.La Manga del Cura, ha sido de Manabí, desde la creación de provincia en 1824 y lo será siempre mientras los problemas territoriales se resuelvan de conformidad con la ley, la geografía y la historia, procurando el reinado de la justicia y el progreso de los pueblos.

EL CONFLICTO CON GUAYAS

El 10 de Enero de 1967, la Asamblea Nacional Constituyente, al resolver el problema limitrofe de Manabí-Pichincha, dispone que la línea divisoria entre las dos circunscripciones territoriales sea una paralela al meridiano geográfico, que parta de norte a sur desde el Km 27.5 de la carretera El Carmen-Santo Domingo hasta su incidencia con el Río Peripa y siga el curso de este río hasta la confluencia con el Daule, en donde existe la poblacion de Peripa que corresponde a la jurisdiccion de la provincia del Guayas (Registro Oficial Num. 51 del 26 de enero de 1967).El Concejo de Balzar reclama inmediatamente, indicando que en la "Manga del Cura" hay propiedades inscritas en dicho cantony que por ordenanza del 7 de marzo de 1961 (Registro Oficial Num. 224 del 27 de marzo del mismo año), que crea la parroquia Velasco Ibarra (El Empalme) se ha adjudicado gran parte de la Manga del Cura a la parroquia Guayas, del Canton Balzar en ese entonces.Como nadie le está permitido hacerse justicia por sí mismo y los linderos de las parroquias se cambian por ley, no por ordenanzas municipales, ni por inscripciones de escrituras publicas, en tal o cual Registro de la Propiedad, la Asamblea Nacional, en que habían distiguidos abogados, en guarda de su buen nombre , al día siguiente, 11 de enero dicta otro decreto en que se "Resuelve: Declarar los límites de la provincia del Guayas - han sido intocados y por tanto se mantienen inalterables (Registro Oficial Num. 67 del 17 de febrero de 1967).Reclaman nuevamente los balzareños, en esa epoca, y hasta indica la línea divisoria que se debe sancionar para que no se los perjudique; pero como no presentan prueba alguna y se limitan a repetir lo que ya habían dicho "esto es nuestro, porque nosotros en una Ordenanza así lo hemos declarado", la asamblea dándoles la oportunidad de que prueben lo que afirman, en decreto del 3 de Julio de 1967, que crea los cantones de El Carmen y Santo Domingo de los Colorados "dejan salvo a salvo la reclamacion de Balzar" Art.3 y añaden: "Este decreto no lesionará los derechos de los cantones colindantes, cuyos límites son los que legal y geográficamente han tenido" Art. 4. (Registro Oficial Num. 161 del 3 de Julio de 1967).De conformida con esta resolución, el Tribunal Supremo Electoral, con su decreto del 3 de octubre de 1967, al determinar las zonas en disputa en El Carmen, en los cuales no habría elecciones, indica, el sitio Las Delicias en el Km. 27.5, pero nada dice de la Manga del Cura, que segun los decretos transcritos, es y sigue siendo manabita, por la ley, la historia y la geografía y Guayas carece de todo derecho sobre ella."  

RODEO MONTUBIO EN OLMEDO

Olmedo...es un pueblo que parece haberse perdido en el tiempo





 Uno de sus eventos tradicionales mas importantes es el rodeo montubio.



En esta ocasion visitamos el sitio el Pescado, evento organizado por la asosiacion de  ganaderos de San Ramon un lugar rodeado de montanas escenario perfecto para esta hermosa tradicion del pueblo montubio manabita.

Aqui  el pueblo pone de manifesto muchas de sus tradiciones y hace gala de su fama de buenos jinetes  y expertos amansadores de caballos y toros



Como pueden observar   participan hombres, mujeres y niños, dando muestras de sus grandes habilidades en el manejo de animales.


La belleza de la mujer manabita se demuestra en la habilidad que tambien tiene para dominar a el caballo, cada hacienda cuenta con su propia madrina, anteriormente se celebraba con balas  y no tanto con aplausos,en  estos momentos eso esta prohibido en nuestra zona.

Hay concursos entre los asistentes como el del chanco encebado..que consiste en hecharse el animal al hombre y ponerlo en el centro. El ganador se lo lleva a casa.




    Otros juegos como el carcoleo ..el lazo..montar la  yegua chucara.. el salto de la muerte...entre otros
                                                                                                     




                                                        LA REINA DEL EVENTO

                           A el evento asistieron autoridades locales provinciales y nacionales
 



VARIAS HACIENDAS PARTICIPARON ENTRE ELLAS LA MARGARITA..LA PERIPA...SAN RAMON ..SAN JUAN

LIMITES RELIEVE OTROS


La provincia de Manabí limita al norte con la provincia de Esmeraldas, al sur con la provincia del Guayas, al este con las provincias de Guayas, Los Ríos y Pichincha, y al oeste con el Océano Pacifico.

Relieve.- Por tratarse de una provincia de la costa, Manabí tiene escasas elevaciones que no sobrepasan los 500 metros , sobre el nivel del mar. De la provincia del Guayas viene la cordillera del Chongón – Colonche y toma los nombres de cerros de Paján y luego de Puca. Esta cordillera es la columna vertebral de laregión.

En el cantón de Montecristi existen los cordones aislados de los cerros de este nombre y los cerros de Hojas. Hacia el norte se dirige la cordillera de Balzar, que se encuentra en los cerros de Los Liberales y de Canoa. De allí
sigue un ramal que se une con los cerros de Jama que continúan hacia el norte con los cerros de Coaque.

RESISTENCIA INDIGENA EN MANABI

La Resistencia Indígena en Manabí

La resistencia de los pueblos manteños y por lo tanto del pueblo mantense, debe ser entendida de una manera compleja. No sólo se trató de una defensa o agresión de tipo corporal o militar, sino de un conjunto de estrategias que abarcaron también fórmulas de tipo político. Algunos pueblos creyeron ver a dioses, pero otros, sobre todo los jerarcas, reaccionaron con estratagemas militares y políticas.

En un primer momento entra en juego la condición altamente sacralizada de la sociedad andina. En efecto, la reacción de un cacique de Tumbes, fue la de considerar que “tal gente era enviada por la mano de Dios i era bien hacerles buen hospedage”. Estete narra por su parte la reacción aterradora de los indios de comunidades situadas más al norte, al observar lo que ellos creyeron era la desmembración de un animal a partir de la caída de un jinete, mostrando un paralelismo con la interpretación que hace Todorov para el caso de México, otorgando un patrón absolutamente sacralizado que conducía a creer que los desconocidos tenían estatuto de dioses.

“... uno de aquellos caballos cayó del caballo abajo; y como los indios vieron dividirse aquel animal en dos partes, teniendo por cierto que todo era una cosa, fue tanto el miedo que tuvieron, que volvieron las espaldas dando voces a los suyos diciendo que se habían hecho dos, haciendo admiración de ello, lo cual no fue sin misterio; porque a no acaecer esto, se presume que mataran todos los cristianos; y aunque en la liviandad de huir se arguya flaqueza de ánimo el discreto considere que, jamás aquellas gentes habían visto las nuestras, tan diferentes de ellas; ni tampoco caballos, ...”

Sin embargo, esta aseveración es un tanto contradictoria, pues respon­de al paso de Pizarro durante su tercer viaje, cuando estaba claro que los indios ya habían conocido a los españoles y sus caballos, durante paso de las primeras expediciones. No obstante es posible que este animal, haya si­do visto por primera vez en 1531, por ciertas comunidades aborígenes.

Otros testimonios afirman insistentemente, que durante los primeros encuentros, los manteños fueron receptivos y amigables. Esto demuestra una actitud de aproximación al advenedizo para conocerlo, lo cual no se­ría extraño entre los manteños, que por su naturaleza mercantil estaban acostumbrados al trato con pueblos distintos. Cuando Bartolomé Ruiz (1526) recorrió las costas de lo que hoy es la provincia de Esmeralda, “salieron algunos indios a él acaecidos de oro, y tres principales, puestas unas diademas, y dijeron al piloto que se fuese con ellos”. Más adelante, “en esa tierra llana muy poblada dieron algunas calas para tomar posesión y proveerse de agua; tomaron un navío en que venían hasta veinte hombres, en que se echaron al agua los once de ellos, y tomados los otros dejó en sí el piloto tres de ellos y otros echólos asimismo en tierra para que se fue­sen; y estos tres que quedaron para lenguas, hízoles muy buen tratamiento y trájolos consigo”. Cieza de León también afirma que al paso de las huestes de Pizarro, durante su primer avance, los manteños salían a recibir­los y les regalaban comida. Esto muestra ciertamente una postura distin­ta a la de los pueblos situados más al norte, cuyas sociedades eran menos cohesionadas y presentaron desde el principio una actitud hostil. Es por ello que los cronistas halagan a los manteños calificándolos como gente de “mayor razón”. Es igualmente cierto que los manteños o estaba en guerra con los Incas o estaban a punto de iniciar una conflagración por el control de la ruta comercial del Pacífico, lo que explica que la llegada de nueva gente pudo haber sido vista como una posibilidad de alianza.

Por otra parte, entre las múltiples estrategias de los manteños estuvo la de los acosos, el ocultamiento, el disimulo, e incluso el silencio. En Coaque, la gente se escondió y el cacique optó por guardarse dentro de su casa. A partir de este episodio se puede ver cómo los manteños habían construido verdaderos códigos de relaciones sociales: el recibimiento y la ofrenda eran actos de aceptación, y la actitud contraria debía ser tomada como un re­chazo: “el Señor de el Lugar escondióse en su misma Casa, maldiciendo tan malos Huéspedes; pero al fin le hallaron, i mui medroso, le llevaron á Don Francisco Picarro, i dixo por las lenguas: que no estaba escondido, sino en su propia casa i no en la agena: y que viendo que contra su voluntad, i los Suios se havian entrado en el Lugar, no havia ido á verlos, temiendo de muerte”.

Cuando pasa Girolamo Benzoni por el lugar en 1547 el cronista ob­serva con acuciosidad particular la actitud de los caciques, quienes literal­mente se negaban a “mirar” a los invasores, y da su testimonio con rela­ción al Señor de Puerto Viejo o Manta, al que “nunca le vi mirar en la ca­ra a ningún español”. En este sentido, y guardando las distancias entre ambas culturas, se establece una similitud con la actitud de Moctezuma, quien estaba dispuesto a todo incluso a ofrecer su reino, a condición que Cortés no lo viera.

En Bahía de Caráquez, en la tierra de la cacica viuda, presumiblemen­te en Tosagua, los indígenas atrajeron a los españoles con una actitud amis­tosa, pero luego les tendieron una celada en la que mataron a dos españo­les. Finalmente Pizarro logró una alianza temporal para asegurar la provi­sión de alimentos. Más adelante, en Puerto Viejo, los indígenas abastecieron a los españoles en procura de que salieran rápido del territorio compren­diendo que iban de paso: “porque los señores destos pueblos, de una vo­luntad salían a los caminos a recibir al Gobernador sin ponerse en defen­sa; y el Gobernador, sin les hacer mal ni enojo alguno, los recebía a todos amorosamente”.

Se observa entonces, una capacidad de renovar distintas estrategias se­gún la actitud del que ya era considerado a todas luces, no un visitante, si­no un enemigo. Pero aún así, subsiste la cuestión en torno a cómo los Con­federados no arremetieron y acabaron con los hombres de Pizarro, Alma­gro e incluso Alvarado, siendo numéricamente mayor, teniendo provisiones y encontrándose en su propio territorio. Es posible que la versión de que los hombres de guerra manteños estaban lejos en atención a la invasión de los Incas, haya sido cierta. Por otro lado, que la región no tuvo una tradi­ción guerrera, y que su pueblo de filiación comercial desarrolló otras estra­tegias de poder. En ningún momento se observa una reacción militar or­ganizada, prototipo de un estado centralizado y con ejercicios coercitivos. La respuesta manteña ante la invasión española, es otro elemento que per­mite comprender la diferencia de los patrones políticos, sociales y econó­micos, de los manteños, con respecto a otros grupos andinos.

A diferencia de lo ocurrido en 1526, en 1531 los manteños optaron por dejar abandonados sus asentamientos, quemar sus pueblos y desaparecer sus reservas de maíz. No sólo se puede atribuir esta conducta al miedo, sino por el contrario a toda una respuesta que pretendía dejar a los españoles sin abas­tecimientos, lo cual ocasionó el desgaste de las huestes en su avance al Perú. Los indios rebeldes se refugiaron en las montañas, entre los yumbos, a quie­nes todavía en 1568 se intentaba pacificar a propósito de la conquista de Es­meraldas, la última de las regiones que se mantenía incontrolada.

El arrinconamiento de la sociedad manteña hacia la zona montañosa es un tema poco estudiado, en el sentido de rastrear la posibilidad de que grupos tardíos como el de Los Colorados, pudieron haber acogido a los aborígenes de la diáspora, a juzgar por el parecido físico que comparten con la gente de la Costa. La disminución de la población de la Costa es atribuida a las guerras y al problema de la agresión biológica, es decir, a las enfermedades traídas por los europeos; pero 1535 parece una fecha aún temprana para justificar la desaparición de sociedades como la de Jocay, con 20.000 habitantes, o de otros pueblos de concentraciones masivas como Coaque o Salangome. En efecto, se afirma con respecto a Puerto Viejo que “en estas provincias hai pocos Indios”. La diáspora manteña, la huída ha­cia el interior, fue al mismo tiempo una estrategia de resistencia, pero asímismo una debilidad, puesto que finalmente la estructura de poder no pu­do rearticularse rápidamente.

MANABI


Manabí es una provincia en el noroeste de Ecuador. Su capital es Portoviejo. Limita al oeste con el Océano Pacífico, al norte con la provincia de Esmeraldas, al este con la provincias de Santo Domingo de los Tsáchilas y Los Ríos, al sur con la provincia de Santa Elena y al sur y este con la provincia de Guayas. En el su costa se encuentra la ciudad y puerto de Manta, el cual es el primer puerto pesquero del Ecuador. Manabí es la tercera provincia más poblada de Ecuador.
Tiene 22 cantones
En tiempos de la conquista, los españoles avecinados denominaron a lo que es la parte sur de Manabí como Partido y Tenencia de Puerto Viejo, antes esta fue el señorío de Cancebí, mientras que la parte central y norte fue primero un reino indígena compuesto por confederaciones de tribus y estas a la vez por caseríos, aunque realmente existieron los caseríos de Pechance además del señorío principal, que según el historiador quiteño Juan de Velasco era el centro motor de la parte oriental ( es decir Chone, Flavio Alfaro y El Carmen) de lo que se conocía con el nombre de Reino de Los Caras, entidad jurídica que tenía su sede y capital en el actual Bahía de Caráquez. Ya para finales del siglo XVII, este reino pasó a manos politico-administrativas de la Gobernación y Tenencia de Atacames. Los aborigenes conocían al Partido de Puerto Viejo como Manapi o Manaphi, cuya etimología traducida al español quería decir Tierra sin Agua. Asimismo se define que la palabra Manabí, proviene de dos vocablos quichuas: Mana que significa Nada y Phi que quiere decir agua. Posteriormente el vocablo phi, se transformó en bí, al final el resultado fue Manabí, que significa Sin Agua. Durante la colonia se dice que también los españoles cambiaron la letra P por la B y llegaron a llamarle como le decían los indios aborigenes como Manabí, aunque no existen evidencias claras de haberse adoptado el referido nombre, ni de haberse producido el cambio. También hay historiadores que afirman que la palabra Manabí no tiene significado alguno y es simplemente una deducción empírica del castellano con la mezcla de las lenguas nativas.

Historia [editar]
El escudo colonial de la antigua Tenencia de San Gregorio de Portoviejo.



Playa Los Frailes en el Sur de Manabí.
Plano parcial de la Ciudad de San Cayetano de Chone (Manabí), donde notablemente se caracterizan los rasgos urbanos de una ciudad netamente española en los aspectos del trazo de solares, plazas y parques siguiendo el ejemplo urbano a orillas del río al igual que la ciudad de San Gregorio de Portoviejo.El Reino de los Manta (Capital: Jocay), que se extendió desde el centro, al sur del territorio, formado por las siguientes tribus: Los Cancebies, Apechiniques, Pichotas, Japotoes, Picoazaes, Jarahuas, Machalillas, Pichuncis y Xipaxapas.

Durante el coloniaje español, en la primera mitad del siglo XVIII, la zona del antiguo reino de los Caras, y que hoy ocupan los cantones El Carmen, San Cayetano de Chone, Sucre, Pedernales, Jama, San Vicente, Bolívar, Tosagua, Junín y Pichincha, pasó a ser jurisdicción de la Gobernación de Esmeraldas, regida por Pedro Vicente Maldonado.

Y la zona del también antiguo reino de los Manta, que en la Colonia se llamaba "Partido o Tenencia de Portoviejo", y que hoy ocupan los cantones Portoviejo, Rocafuerte, Montecristi, Jaramijó, Manta, Santa Ana, 24 de Mayo, Olmedo, Jipijapa, Paján y Puerto López paso a formar parte de la Gobernación de Guayaquil.

Por Manabí llegaron al país los sabios de la Misión Geodésica Francesa, presidida por Carlos de la Condamine, cuando el actual Ecuador se llamaba Real Audiencia de Quito, que el primero de marzo de 1736, desembarcaron en Manta.

Luego de sellada la Independencia del País del dominio español, el 24 de Mayo de 1822, lo que hoy es Ecuador, con el nombre de Departamento del Sur , entró a formar parte de la Gran Colombia, fundada por el Libertador Simón Bolívar.

En virtud de ello, al crearse las principales provincias de nuestra Nación, Bolívar hace la creación de lo que se llamó "Provincia de Portoviejo", el 2 de Agosto de 1822, pero con esta creación no obtuvo personería Jurídica la Provincia , ya que estaba regida por un Juez Político, que obedecía órdenes del Gobernador de Guayaquil. Poseía 2 cantones: Portoviejo y Montecristi.

La verdadera creación político-administrativa de la Provincia se operó dos años después, cuando el Congreso de Bogotá, presidido por el General Francisco de Paula Santander, promulgó la Primera Ley de División Territorial el 25 de junio de 1824, que lo otorgó la anhelada personería Jurídica a la Provincia , que pasó a denominarse, Manabí.

Esta Ley, desmembrando territorio de Portoviejo, aumenta un tercer cantón, Jipijapa, y al designar un Gobernador frente a la administración pública, colocó a Manabí en plano de igualdad con Provincia del Guayas. Se asentó la capital en la ciudad de San Gregorio de Portoviejo.

Cuando se llevó a cabo la creación formal de la Provincia de Manabí, su área territorial ascendía a 25.620 kilómetros cuadrados. Pero en 1825 pierde Atacames, y en 1878, en el Gobierno de Veintimilla, pierde a Muisne (antiguo Mompiche), ya que ambas comarcas fueron anexadas a Esmeraldas.

Al separarse la nación de la Gran Colombia , el 13 de mayo de 1830, ya como pueblo independiente y soberano con el nombre de Ecuador, bajo la Presidencia del Venezolano General Juan José Flores, antiguo lugarteniente del Libertador, fue designado como primer gobernador de Manabí, bajo el Estado Ecuatoriano, el Coronel Juan Antonio Muñoz.

Desde el 25 de Junio de 1824, época de la Gran Colombia , y luego, al iniciarse la vida de la República del Ecuador en 1830, hasta nuestros días, han surgido en Manabí veintidós cantones con sus pertinentes Concejos Municipales.

El Consejo Provincial de Manabí, inició su vida Institucional el 11 de marzo de 1947, siendo su primer Presidente el médico Manabita Dr. Oswaldo Loor Moreira.

Se divide en 22 cantones:

Portoviejo
Bolívar
Chone
El Carmen
Flavio Alfaro
Jipijapa
Puerto López
Junín
Manta
Montecristi
Paján
Pichincha
Rocafuerte
Santa Ana
Olmedo
Sucre
Tosagua
24 de Mayo
Pedernales
Jama
Jaramijó
San Vicente
INFORMACION
CONSEJO PROVINCIAL DE MANABI
GOBERNACION DE MANAB