Una mañana, el profesor se dirigió a los alumnos sosteniendo un billete de 200 pesos en la mano. ¿Quién quiere quedarse con este billete?, preguntó.
Todos los alumnos levantaron la mano.
Entonces el profesor dobló el billete en dos y dijo:
“Y ahora, ¿quién quiere el billete?”.
Otra vez todos los alumnos levantaron la mano.
El profesor arrojó el billete al suelo, lo pisoteó y entonces lo levantó, lo arrugó e hizo con él una pelotita sucia.
“Y ahora ¿quién quiere el billete?”.
Los alumnos se rieron, pero igualmente todos levantaron la mano.
¿Qué aprendieron hoy?
Ustedes son como este billete. A veces los van a herir, los van a pisotear, les van a pasar por encima y se van a burlar de ustedes.
Cada uno de ustedes posee un cierto valor. Cada uno de ustedes tiene algo característico que ninguna otra persona tiene. Y ese valor esencial no cambia, aunque lo doblen, lo pisen, lo arruguen o lo tiren al suelo. Ustedes siguen valiendo exactamente lo mismo.
Granizados: sabores, colores y aromas de nuestro Manabí
Texto y fotografías de Celia López No es novedad la inagotable variedad de bebidas refrescantes o espirituosas con las que cuenta Manabí. Bebidas muy populares para disfrutar en esta temporada playera, en la arena frente al mar y de las que podemos degustar en cualquier época del año, como una alternativa ideal para el paladar y la sed.
Los granizados los sirven de varios colores y sabores, una oferta variada es la clave del éxito de estos negocios ambulantes; triciclos multicolores de madera que recorren las ciudades, campos y ferias de pueblos.
Mientras miro preparar uno, estoy pendiente de la práctica, la creatividad e ingenio, y emocionalmente me alisto a degustar una las mejores y más refrescantes bebidas tradicionales y originales; aunque no es una bebida en la total extensión de la palabra.
Entre pedaleo y pedaleo, silbos sueños y anhelos quienes venden granizados cuentan que esperan que el clima le sea favorable, que haga buen sol y mucho calor. Es su manera de ganarse la vida, se levantan muy temprano a comprar el hielo y el aserrín para que este no se derrita, mientras la familia en casa prepara los jarabes que le darán sabor a su vida.
Se pasan más de una década raspando su maqueta de hielo con un artefacto metálico, creando pequeños nevados que se convierten luego en deliciosas montañas de sabores.
Su estrategia de marketing al estilo urbano-rural aunque no lo crean es el buen humor y su don de gente, característica innata en los manabitas; cualidades que conspiran con las condiciones climáticas para asegurar su venta, su mayor estrategia de ventas es la conexión que logra con la gente, a las mujeres nos dice amorfinos y a los hombres les habla de futbol.
A quién no se le hace agua la boca al escuchar el chasquido sobre el hielo y ese rechinar de los dientes al masticar el hielo; descubrir el mejor sabor es muy fácil, basta con mirar la botella de jarabe que este más vacía, es el referente de la preferencia de su clientes.
Cuando nos da calor o sed seguramente pensamos en agua, soda, agüita de coco o una cerveza bien fría, pero esta vez le recomendamos un delicioso y tradicional refresco: un prensado o granizado, no solo que es económico, también los encuentran en su ruta de viaje o algunos sitios de todas las ciudades manabitas.
Cuando empiezan las clases, en las afueras de los colegios o escuelas incluso universidades que hasta hacen colas para comprarlos.
Pero si lo quiere probar ¡¡Ya!! En todo lugar sin falta encontrara o visite la ciudad de Rocafuerte que es uno de los lugares que tiene un local comercial, todos conoce el local de Vicente Ugalde quien desde 1954 los viene preparando igual. Les dejo la dirección: calle 30 de Septiembre y Eloy Alfaro.
Otros datos del granizado
Se lo conoce como “raspado” en México, Nicaragua y otros países de Sudamérica. En algunos sitios se les conoce como “snow ball” o “raspados”, en Venezuela también como “esnovol” o “cepillados”. En Puerto Rico y Nueva York se les llama “piragua”. En Santo Domingo se le llama “frío frío” o “guallao”; en todo caso como quiera que se llamen su preparación es similar y muy sencilla.
La historia da cuenta que el raspado apareció en la provincia de Guayas hace más de 90 años y se lo conoció como prensado.
¡Anímese! nada mejor que una refrescante bebida para mejorar la vida, compartir con amigos y familiares momentos de diversión inolvidables en Manabí que siempre tiene mucho que ofrecer.
INFANCIA INCIERTA
Jefferson no va a la
escuela y no tiene tiempo para jugar, a juzgar por su
apariencia no recibe los cuidados
apropiados y se ha resignado a la negación absoluta de ser niño.
Como él, hay cientos de niños deambulando por las calles, mercados, ladrilleras
y en vías como la Tosagua – Chone, cuya situación da la sensación de abandono y
de seres humanos sin oportunidades para crecer fuerte de lo físico y lo
emocional.
A veces hay realidades que están frente a nuestros ojos y no
las vemos, como me ocurrió a mí, cuando
una amiga me invito a realizar
fotografías en un proyecto de socializacion sobre el trabajo infantil.
Si bien se ha
erradicado el trabajo infantil en los basurales, en otros espacios públicos urbanos y rurales
se impone con más fuerza ¡Y vaya! cómo son parte de la cotidianidad de esos
lugares los vemos como algo normal, niños que trabajan descargando mercadería, transportando,
vendiendo o revendiendo alimentos
de todo tipo.
No es difícil
imaginar todos los peligros a los
que están expuestos, ni qué clase de
trabajos forzados están obligados a
realizar, a veces inducidos por sus propios padres, unos por necesidad otros
por cultura o costumbres, como ocurre en la zona rural.
El trabajo de los niños es actividad económica de
supervivencia, unas veces remunerada, como en el caso de las ladrilleras, donde
se les paga 1 dólar diario y, en otras, una
obligación ante sus padres. En algunos casos extremos son también maltratados,
abusados y hasta prostituidos.
Estos niños tendrán más dificultades y menos oportunidades
para enfrentar el futuro respecto al resto, pues han tenido que soportar una responsabilidad que se escapa de sus
manos; estos niños vuelven a repetir la historia de sus padres, ocupándose en
labores para los que aún no están preparados física, psicológica ni mentalmente
y que atenta contra sus derechos y libertades.
En una mesa de
trabajo con el alcalde electo del cantón
manabita Flavio Alfaro Eduardo Cedeño,
se llegó a la conclusión que esta
no es una cuestión de inversión económica, sino más bien de decisión política
de las entidades públicas que tienen a su cargo el cuidado y desarrollo de la
niñez y la adolescencia.
El funcionario
comprometió su predisposición para trabajar en el tema, especialmente en la
zona rural, en donde se han detectado casos de trabajo infantil en actividades agrícolas,
que se mantiene más por un aspecto cultural, pero que deja de serlo cuando las
jornadas superan las 14 horas por semana.
Isabel Palma, es la coordinadora de este proyecto y le
apuesta a la creación de los centros de atención que permita que los niños,
hijos de usuarias de los mercados, tengan la posibilidad de mantenerse en un
lugar alejado del entorno del trabajo de sus padres y madres, además para
ofrecer a los menores la ayuda necesaria para que cumplan con sus tareas
escolares.
Con este mismo cometido se realizará reuniones con otros
alcaldes que enfrentan realidades similares. Por ejemplo en Portoviejo, capital
de la provincia de Manabí, se cree que existen alrededor de 200 niños en calles
y mercados. Es necesario identificar la problemática y articular acciones
concretas con resultados, en busca de una solución a corto plazo.
Se prevé en el 2015 reducir toda forma peligrosa de trabajo
infantil en el corredor Manta – Montecriti – Portoviejo, y para el 2020
erradicar definitivamente esta práctica.
GRANIZADOS
Granizados: sabores, colores y aromas de nuestro Manabí
Publicado el por Zavala Ra
Los granizados los sirven de varios colores y sabores, una oferta variada es la clave del éxito de estos negocios ambulantes; triciclos multicolores de madera que recorren las ciudades, campos y ferias de pueblos.
Mientras miro preparar uno, estoy pendiente de la práctica, la creatividad e ingenio, y emocionalmente me alisto a degustar una las mejores y más refrescantes bebidas tradicionales y originales; aunque no es una bebida en la total extensión de la palabra.
Entre pedaleo y pedaleo, silbos sueños y anhelos quienes venden granizados cuentas que espera que el clima le sea favorable, que haga buen sol y mucho calor. Es su manera de ganarse la vida, se levantan muy temprano a comprar el hielo y el aserrín para que este no se derrita, mientras la familia en casa prepara los jarabes que le darán sabor a su vida.
Se pasan más de una década raspando su maqueta de hielo con un artefacto metálico, creando pequeños nevados que se convierten luego en deliciosas montañas de sabores.
Su estrategia de marketing al estilo urbano-rural aunque no lo crean es el buen humor y su don de gente, característica innata en los manabitas; cualidades que conspiran con las condiciones climáticas para asegurar su venta, su mayor estrategia de ventas es la conexión que logra con la gente, a las mujeres nos dice amorfinos y a los hombres les habla de futbol.
A quién no se le hace agua la boca al escuchar el chasquido sobre el hielo y ese rechinar de los dientes al masticar el hielo; descubrir el mejor sabor es muy fácil, basta con mirar la botella de jarabe que este más vacía, es el referente de la preferencia de su clientes.
Cuando nos da calor o sed seguramente pensamos en agua, soda, agüita de coco o una cerveza bien fría, pero esta vez le recomendamos un delicioso y tradicional refresco: un prensado o granizado, no solo que es económico, también los encuentran en su ruta de viaje o algunos sitios de todas las ciudades manabitas.
Cuando empiezan las clases, en las afueras de los colegios o escuelas incluso universidades que hasta hacen colas para comprarlos.
Pero si lo quiere probar ¡¡Ya!! En todo lugar sin falta encontrara o visite la ciudad de Rocafuerte que es uno de los lugares que tiene un local comercial, todos conoce el local de Vicente Ugalde quien desde 1954 los viene preparando igual. Les dejo la dirección: calle 30 de Septiembre y Eloy Alfaro.
Otros datos del granizado
Se lo conoce como “raspado” en México, Nicaragua y otros países de Sudamérica. En algunos sitios se les conoce como “snow ball” o “raspados”, en Venezuela también como “esnovol” o “cepillados”. En Puerto Rico y Nueva York se les llama “piragua”. En Santo Domingo se le llama “frío frío” o “guallao”; en todo caso como quiera que se llamen su preparación es similar y muy sencilla.
La historia da cuenta que el raspado apareció en la provincia de Guayas hace más de 90 años y se lo conoció como prensado.
¡Anímese! nada mejor que una refrescante bebida para mejorar la vida, compartir con amigos y familiares momentos de diversión inolvidables en Manabí que siempre tiene mucho que ofrecer.
DE RUTA MANABI
Bienvenida a las crónicas manabitas de Celia López
Publicado el por rutamanabi
La intención de este blog es recabar esas historias y hacerlas visibles, contadas por sus propios actores.
Allí en ese gran territorio vive Celia López, mujer incansable en su intento de recorrer cada rincón de Manabí, con su cámara como su mayor tesoro, para tratar de captar esas imágenes que no todos podemos hacerlo en vivo.
Pero Celia tiene otro atributo que aflora en sus viajes: logra desarrollar la habilidad para encontrar las emociones que describen sus fotografías; con ella se destruye el precepto que una imagen vale más que mil palabras.
Se puede describir a Celia como “Insomne de la vida, miradora de la delgada línea entre la oscura madrugada y el inmenso amanecer”
Un adicional: lejos del centro de Portoviejo, Celia cuida y hace crecer a Café Toquilla, justamente en ese lugar es que nació Ruta Manabí, planificando al son de un café y unos copetines de currincho.
Con todo el aprecio damos la bienvenida Celia López para que sus fotos y palabras engalanen más este espacio, de esta vía que esta parte de la Ruta Manabí que de alguna manera todos esperamos y queremos recorrer.
Gracias Celia por tus aportes al presente de Manabí.
Sentir, vivir y saborear la esencia de Manabí
Sentir, vivir y saborear la esencia de Manabí
Manabí es un territorio que se deja conocer, lleno de paisajes urbanos y rurales, con identidades culturales que van desde la montaña, pasa por las ciudades, los valles, llega hasta los puertos pesqueros y las playas.
Manabí, tierra con gente que tiene al trabajo como su mayor fortaleza, trabajo del que nace su forma de cocinar, de transmitir amabilidad, de convivir en sociedad y fortalecer sus lazos familiares.
Un viaje de turismo por esta provincia costera del Ecuador no va solamente por las playas o las ciudades, sino por el internarse en su cotidianidad sea en el campo con sus sembradíos o vida compartida con el ganado, o por las urbes, algunas con signos de modernidad y otras que mantienen su espíritu de ruralidad.
En cada casa, en cada negocio, en cada esquina, bajo algunos árboles, es posible encontrar historias de vida, de los sentimientos de un pueblo montubio, mestizo, pescador, migrante, de niños y jóvenes, de ancianos que aun cuentan cuentos.
Miles de kilómetros en vías cruzan Manabí, por las ciudades por los campos, para carros, camiones, mulas y burros, de senderos por los que se camina hacia las tabladas, hacia las fincas que parecen perdidas en la historia, donde vive gente que sonríe y ofrece sin restricciones o un café o un vaso de agua fresca.
Las aguas del Océano Pacífico bañan extensas playas, desde las que miles de pescadores salen a sus jornadas y en tierra firme se quedan sus familias a la espera de su regreso de alta mar. Muchas horas o pocas horas, son momentos para conversar y analizar la vida desde una filosofía no escrita, no estudiada pero que nace de la vida diaria. Llegan los navegantes con su carga y la playa se convierte en una actividad de amistad, familiar, en todo cada uno sabe el trabajo que debe hacer, con gritos o silencios.
Y así, cientos de escenas de un Manabí que tiene miles de historias, que no se puede, no se debe, juntarlas y meterlas en una sola alforja, pero que si puede resumirse en una sola expresión: esencia de mi tierra.
Justamente, este blog nace con esa intención, de contar las historias que nacen en Manabí, de relatar viajes que motiven otros viajes, que dejen huella para el futuro sobre la vida de su gente, de la viene y se va, de la que llega para recorrer y conocer, para maravillarse con lo que está allí y no siempre se lo mira.
Esta es una invitación para sentir, vivir y saborear la esencia de Manabí. Bienvenidos.
http://rutamanabi.wordpress.com/?blogsub=confirming#blog_subscription-3
EN TUS BRAZOS
EN TUS BRAZOS CONOCÍ EL CIELO Y EL INFIERNO..LA PAZ Y LA GUERRA..CREÍ EN TODOS LOS DIOSES DEL MUNDO...Y EN UN INSTANTE VOLVÍ A LA INCREDULIDAD..AUN ASÍ CON TODAS ESAS INCOHERENCIAS..AMARTE... ES LO MAS SENSATO QUE ME HA PASADO..ATT...YO....FOTOGRAFÍA TOMADA EN MI JARDÍN..UNO DE ESOS DÍAS
LEYENDA DE CEIBO
"DICEN QUE AL HACER DIOS A LOS CEIBOS COMO FRONDOSOS ÁRBOLES CON FRUTOS BENDITOS, EL DIABLO TUVO MUCHAS IRAS Y LOS PUSO AL REVÉS.. EN ESA GUERRA ETERNA DEL BIEN Y EL MAL DIOS HIZO QUE A SUS RAÍCES LES CREZCAN HOJAS, FLORES Y HASTA UNA ESPECIE DE ALGODÓN, Y POR ESO, AQUELLOS QUE CRECIMOS CON ELLOS AMAMOS A ÉSTE ÁRBOL QUE NOS RECUERDA QUE EN LA CREACIÓN HAY UN LADO VIDA, Y HAY EL LADO MUERTE.."
CAMBIO Y PERMANENCIA EN EL AMORFINO COSTEÑO
CAMBIO Y PERMANENCIA EN EL AMORFINO COSTEÑO
Sensible a los cambios producidos por el medio natural, socioeconómico y cultural, la variante de la copla conocida como “amorfino”, nace, seguramente, en el siglo XVII, cuando en las llanuras y montañas bajas del Litoral, en lo que actualmente es Ecuador, se establecen los primeros pueblos mestizos.
Ángel Emilio Hildalgo, Historiador
“Amor fino” y “amor cortés” son sinónimos, pues, proceden del mismo tronco. En el mapa lingüístico y árbol genealógico de la poesía montubia, aparecen España, Italia y Francia (Provenza); la copla, el romance y la canción. Por lo tanto, el origen del verso y canto montubio es románico y medieval.
Sensible a los cambios producidos por el medio natural, socioeconómico y cultural, la variante de la copla conocida como “amorfino”, nace, seguramente, en el siglo XVII, cuando en las llanuras y montañas bajas del Litoral, en lo que actualmente es Ecuador, se establecen los primeros pueblos mestizos, con la presencia de españoles, indios y negros, en torno a un modelo primario de plantación agro-mercantil (tabaco, cacao, caña de azúcar).
Digo “se crea” y no “llega”, porque si bien la copla -como se ha dicho- es “viajera”, inmediatamente obtiene “carta de naturalización” en todos los lugares donde se asienta: Cuba, Santo Domingo, Panamá, Tierra Firme, Nueva Granada, Perú, etc. Los españoles portan el fuego creador del verso, acompañados de guitarra y vihuela; pero, en América, la palabra y la melodía se criollizan, la música alcanza timbres especiales, y se introducen nuevos tonos, acentos y giros.
Una segunda peculiaridad del amorfino es su carácter festivo. Es el triunfo de la vitalidad.
Tiene la capacidad de cambiar, transmutarse y adecuarse a las nuevas realidades.
Esta nueva copla recibe el nombre de “amor fino”, en reminiscencia a su linaje provenzal. Solo que ahora, la amada no está encerrada en feudos ni castillos; sino, en el corazón del llano y la manigua. El amorfino surge así, como un producto lingüístico y cultural creado y resignificado por españoles, mestizos, negros, mulatos e indígenas ladinos. Es desde la perspectiva de los estudios folclóricos, una “creación colectiva” en permanente transformación. Hasta hoy, los montubios continúan modificando las temáticas y la piel del texto tradicional, aunque la estructura formal de las estrofas y los parámetros métricos y rítmicos, permanecen inalterables.
La variedad de tópicos referidos en los amorfinos nos indican que es una forma maleable, proclive al cambio a través del tiempo. La percepción del tiempo que pasó se nos revela por la puesta en vigencia de nuevos modos de pensar, así como, por nuevas condiciones materiales de existencia, en las que el montubio interviene como un actor histórico-social, sujeto a cambios.
Por ejemplo, si comparamos los amorfinos recogidos por Wilman Ordóñez Iturralde en la Biblioteca Rolando de Guayaquil, correspondientes a las dos primeras décadas del siglo XX, con los actuales observaremos claramente cómo se introducen, en estos últimos, nuevas valoraciones, cambios de percepción e incluso prejuicios, motivados por el desarrollo expansivo del capitalismo industrial e incluso, por los primeros efectos de la globalización.
Una de las principales características del amorfino, contrario a lo que suele creerse, es su capacidad de poder cambiar, transmutarse y adecuarse a las nuevas realidades históricas, que inciden en el carácter de los registros, temas y tópicos que resultan comunes para quienes los escuchan, en un momento histórico determinado. En el amorfino de “embono” existe una fórmula que ejemplifica esa condición de variabilidad histórica: “Las muchachas de este tiempo”, “las mujeres de hoy en día”, etc.; es decir, se reconoce la posibilidad del cambio social, sobre todo, a nivel de prácticas y mentalidades:
Las muchachas de este tiempo
Son como el alacrán
Cuando se ven grandecitas
Alzan el rabo y se van.
Una segunda peculiaridad del amorfino es su carácter festivo. Desde su ascendente románico provenzal -el amor cortés-, el amorfino representa el triunfo de la vitalidad sensual y el encuentro amoroso, en el escenario de la cotidianidad. El canto de los trovadores es el relato de una aventura tunante, en medio de dificultades, por alcanzar la libertad amorosa; también es la búsqueda consciente de la individualidad, mediante la manifestación expresa del deseo. Por eso, para el trovador, el amor correspondido es como el trofeo del atleta olímpico: motivo de gesta y celebración. También, posibilidad de trascender, a través de la libertad amorosa, en la práctica del “loco amor”.
El tercer rasgo distintivo tiene que ver con el registro oral. La oralidad es el medio que posibilita la acción comunicativa en las sociedades tradicionales. El amorfino, por su carácter testimonial, es la crónica que expresa, a diario, los sucesos que impactan en la vida de los montubios. Por sus amplias posibilidades expresivas, la poesía oral se convierte en una obra abierta en sí misma: su existencia no depende de la codificación escrita, por lo tanto es una obra inconclusa, nunca terminada, en permanente construcción, creación, reinvención y actualización colectiva.
(Fragmento del ensayo “Erotismo y transgresión en la poesía montubia”, de Ángel Emilio Hidalgo, incluido en el libro “Amorfino. Canto mayor del montubio”, de Wilman Ordóñez Iturralde).
Fuente: http://www.telegrafo.com.ec/noticias/guayaquil/item/cambio-y-permanencia-en-el-amorfino-costeno.html
Sensible a los cambios producidos por el medio natural, socioeconómico y cultural, la variante de la copla conocida como “amorfino”, nace, seguramente, en el siglo XVII, cuando en las llanuras y montañas bajas del Litoral, en lo que actualmente es Ecuador, se establecen los primeros pueblos mestizos.
Ángel Emilio Hildalgo, Historiador
“Amor fino” y “amor cortés” son sinónimos, pues, proceden del mismo tronco. En el mapa lingüístico y árbol genealógico de la poesía montubia, aparecen España, Italia y Francia (Provenza); la copla, el romance y la canción. Por lo tanto, el origen del verso y canto montubio es románico y medieval.
Sensible a los cambios producidos por el medio natural, socioeconómico y cultural, la variante de la copla conocida como “amorfino”, nace, seguramente, en el siglo XVII, cuando en las llanuras y montañas bajas del Litoral, en lo que actualmente es Ecuador, se establecen los primeros pueblos mestizos, con la presencia de españoles, indios y negros, en torno a un modelo primario de plantación agro-mercantil (tabaco, cacao, caña de azúcar).
Digo “se crea” y no “llega”, porque si bien la copla -como se ha dicho- es “viajera”, inmediatamente obtiene “carta de naturalización” en todos los lugares donde se asienta: Cuba, Santo Domingo, Panamá, Tierra Firme, Nueva Granada, Perú, etc. Los españoles portan el fuego creador del verso, acompañados de guitarra y vihuela; pero, en América, la palabra y la melodía se criollizan, la música alcanza timbres especiales, y se introducen nuevos tonos, acentos y giros.
Una segunda peculiaridad del amorfino es su carácter festivo. Es el triunfo de la vitalidad.
Tiene la capacidad de cambiar, transmutarse y adecuarse a las nuevas realidades.
Esta nueva copla recibe el nombre de “amor fino”, en reminiscencia a su linaje provenzal. Solo que ahora, la amada no está encerrada en feudos ni castillos; sino, en el corazón del llano y la manigua. El amorfino surge así, como un producto lingüístico y cultural creado y resignificado por españoles, mestizos, negros, mulatos e indígenas ladinos. Es desde la perspectiva de los estudios folclóricos, una “creación colectiva” en permanente transformación. Hasta hoy, los montubios continúan modificando las temáticas y la piel del texto tradicional, aunque la estructura formal de las estrofas y los parámetros métricos y rítmicos, permanecen inalterables.
La variedad de tópicos referidos en los amorfinos nos indican que es una forma maleable, proclive al cambio a través del tiempo. La percepción del tiempo que pasó se nos revela por la puesta en vigencia de nuevos modos de pensar, así como, por nuevas condiciones materiales de existencia, en las que el montubio interviene como un actor histórico-social, sujeto a cambios.
Por ejemplo, si comparamos los amorfinos recogidos por Wilman Ordóñez Iturralde en la Biblioteca Rolando de Guayaquil, correspondientes a las dos primeras décadas del siglo XX, con los actuales observaremos claramente cómo se introducen, en estos últimos, nuevas valoraciones, cambios de percepción e incluso prejuicios, motivados por el desarrollo expansivo del capitalismo industrial e incluso, por los primeros efectos de la globalización.
Una de las principales características del amorfino, contrario a lo que suele creerse, es su capacidad de poder cambiar, transmutarse y adecuarse a las nuevas realidades históricas, que inciden en el carácter de los registros, temas y tópicos que resultan comunes para quienes los escuchan, en un momento histórico determinado. En el amorfino de “embono” existe una fórmula que ejemplifica esa condición de variabilidad histórica: “Las muchachas de este tiempo”, “las mujeres de hoy en día”, etc.; es decir, se reconoce la posibilidad del cambio social, sobre todo, a nivel de prácticas y mentalidades:
Las muchachas de este tiempo
Son como el alacrán
Cuando se ven grandecitas
Alzan el rabo y se van.
Una segunda peculiaridad del amorfino es su carácter festivo. Desde su ascendente románico provenzal -el amor cortés-, el amorfino representa el triunfo de la vitalidad sensual y el encuentro amoroso, en el escenario de la cotidianidad. El canto de los trovadores es el relato de una aventura tunante, en medio de dificultades, por alcanzar la libertad amorosa; también es la búsqueda consciente de la individualidad, mediante la manifestación expresa del deseo. Por eso, para el trovador, el amor correspondido es como el trofeo del atleta olímpico: motivo de gesta y celebración. También, posibilidad de trascender, a través de la libertad amorosa, en la práctica del “loco amor”.
El tercer rasgo distintivo tiene que ver con el registro oral. La oralidad es el medio que posibilita la acción comunicativa en las sociedades tradicionales. El amorfino, por su carácter testimonial, es la crónica que expresa, a diario, los sucesos que impactan en la vida de los montubios. Por sus amplias posibilidades expresivas, la poesía oral se convierte en una obra abierta en sí misma: su existencia no depende de la codificación escrita, por lo tanto es una obra inconclusa, nunca terminada, en permanente construcción, creación, reinvención y actualización colectiva.
(Fragmento del ensayo “Erotismo y transgresión en la poesía montubia”, de Ángel Emilio Hidalgo, incluido en el libro “Amorfino. Canto mayor del montubio”, de Wilman Ordóñez Iturralde).
Fuente: http://www.telegrafo.com.ec/noticias/guayaquil/item/cambio-y-permanencia-en-el-amorfino-costeno.html
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